lunes, 13 de enero de 2014

En días como hoy en donde la felicidad me embarga y me llena por completo me doy cuenta de lo malagradecida que soy, pero a la vez sé que no es mi culpa, es debido a mi enfermedad que me hace ver todo negativo y sin esperanza. Y vienen recuerdos de aquella vez en que mi mamá me decía que nunca estaba contenta con nada, que nunca sería feliz porque lo que tenía jamás me bastaba. Hoy nada de eso importa, tengo una hija maravillosa, un trabajo choriflai que me hace feliz, un corte de pelo que me encanta, una casa para mi sola y lo más importante, llegó mi amiga de todos los meses :)
Soy feliz. Say no more.

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