Creo que nunca me sentí más removida como hoy, iba en la
micro, pensando tonteras, escuchando música -probablemente pensando en el
imbécil que no me quiere- cuando una vez más el universo se encargó de
despertarme, esta vez de la forma más brutal posible. La micro donde viajaba
atropelló, y aparentemente arrastró y le pasó por encima a 2 personas, 2
transeúntes que iban cruzando con todo su derecho a hacerlo por el verde del
paso. Odiaría pensar que el universo está tratando de decirme algo con esto,
detestaría pensar que con tal de despertarme de mi burbuja de mierda hay 2
personas heridas –si es que es que están vivas- porque como decía mi ex
terapeuta, el universo envía señales con estas cosas para que uno las entienda
y absorba.
Al darme cuenta de lo que había pasado y sentir los gritos
de la gente y la desesperación sólo quería salir de allí, llorar, abrazar a mi
hija, o simplemente ser abrazada por una cara conocida. Alguien que me diga que
estas cosas no pasan, que está todo bien, que esa personas estarán bien, que
sus familias no sufrirán cuando los llamen para darles la noticia, que ese
chofer descuidado no se sentirá como la mierda por lo que pasó y saldrá de su
shock para ayudar a las víctimas. Pero no, lamentablemente la vida es así, shit
happens, and it happens everyday . Es lo más triste, yo sintiéndome miserable
porque alguien no me quiere, no me supo valorar, blah blah bla y aquí hay 2
personas que salieron de su casa y probablemente no volverán jamás. ¿Cuál es la
lección que debo sacar de esto? -además de siempre estar atenta cuando ande en
la calle- la lección es ocupar mi pensamiento en cosas realmente importantes, no
seguir perdiendo mi tiempo extrañando a un pelotudo que nunca supo lo que
quería, amar a quienes me aman, aprovechar cada momento con ellos e intentar
vivir la vida de la mejor forma posible. A veces se gana, a veces se aprende.
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