¿Hay algo más
desagradable que una araña? Si tan sólo
decir su nombre me causa tiritones, son feas, malvadas, y cobardes. Así es,
porque aprovechan la oscuridad para efectuar
sus ataques, y se esconden todo el día únicamente planeando y esperando
el momento en donde pueden asustarme, yo
creo que están todas organizadas, tienen hasta una foto mía en su cuartel
general, yo soy su target.
Todo esto debe ser
producto de cuando era pequeña y aterrorizada asesiné a mi primera araña, pero
debía hacerlo, era ella o yo, fue una
situación límite. Yo creo que desde esa vez estos seres nocturnos me vieron como
una amenaza y periódicamente envían a sus mejores exponentes a atacarme, ¿no me
crees? mira, el otro día guardaba las bolsas del supermercado en su respectivo
cajón, un cajón limpio que solo contiene bolsas dobladas estratégicamente para
ser utilizadas a medida que las necesite, sin embargo voy a poner la bolsa y
apareció una horrible araña de rincón que me miraba de forma burlesca como
diciendo “JA! tú creías que estabas
segura en el cajón de las bolsas? Nooo nosotras estamos en todos lados” con cara de espanto
corrí a buscar el matarañas pero la muy astuta
ya se había arrancado, se nota lo organizadas que están, porque por mas que
busqué no hubo ni un rastro de ella.
Así como esa
experiencia tengo muchas más, todas de arañas que no alcanzan a hacerme daño
físico, solo me maltratan sicológicamente, mirándome y escapando,
atormentándome de por vida, por cometer un simple error, asesinar a una de
ellas. Gracias
a estas desgraciadas ya ni siquiera puedo
dormir en paz, debo mirar mil veces en el rincón de mi cama, hasta estar 100 %
segura que no estarán allí. No obstante, mi mayor miedo es despertar un
día, y ver a una grande, patas largas y negra
araña mirándome fijamente y diciéndome “it's time to pay, bitch”.
Mejor duermo con el matarañas bajo la almohada.

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