martes, 3 de diciembre de 2013

Mi obsesión con las arañas

¿Hay algo más desagradable que una araña?  Si tan sólo decir su nombre me causa tiritones, son feas, malvadas, y cobardes. Así es, porque aprovechan la oscuridad para efectuar  sus ataques, y se esconden todo el día únicamente planeando y esperando el momento en donde pueden asustarme,  yo creo que están todas organizadas, tienen hasta una foto mía en su cuartel general, yo soy su target.
Todo esto debe ser producto de cuando era pequeña y aterrorizada asesiné a mi primera araña, pero debía hacerlo, era ella o yo,  fue una situación límite. Yo creo que desde esa vez estos seres nocturnos me vieron como una amenaza y periódicamente envían a sus mejores exponentes a atacarme, ¿no me crees? mira, el otro día guardaba las bolsas del supermercado en su respectivo cajón, un cajón limpio que solo contiene bolsas dobladas estratégicamente para ser utilizadas a medida que las necesite, sin embargo voy a poner la bolsa y apareció una horrible araña de rincón que me miraba de forma burlesca como diciendo “JA! tú creías que estabas segura en el cajón de las bolsas? Nooo nosotras estamos en todos lados” con cara de espanto corrí a buscar el matarañas pero la muy astuta ya se había arrancado, se nota lo organizadas que están, porque por mas que busqué no hubo ni un rastro de ella.
Así como esa experiencia tengo muchas más, todas de arañas que no alcanzan a hacerme daño físico, solo me maltratan sicológicamente, mirándome y escapando, atormentándome de por vida, por cometer un simple error, asesinar a una de ellas.                                         Gracias a estas desgraciadas ya ni siquiera puedo dormir en paz, debo mirar mil veces en el rincón de mi cama, hasta estar  100 %  segura que no estarán allí. No obstante, mi mayor miedo es despertar un día, y ver a una grande, patas largas y negra  araña mirándome fijamente y diciéndome it's time to pay, bitch”.

Mejor duermo con el matarañas bajo la almohada.

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