Parece ayer cuando tomaba su mano y olía su cuello, cuando
escuchaba su risa y me enamoraban sus ojos, hoy nada queda de todo eso, hoy
comencé a desintoxicarme, a intentar borrar los besos que me ha dado, a
eliminar su calor sobre mi piel, a olvidar el sonido de su voz cuando decía mi
nombre.
Ayer terminó todo, una vez más, sin embargo esta vez siento
que es más real, la distancia es un ingrediente perfecto para esta historia,
que comenzó hace casi un año atrás, cuando encontré en sus ojos y en su boca lo
que ya no tenía en casa. ¿Será el karma? ¿será justicia divina? ¿seré yo? Lo más
probable es que sí, soy yo. Tengo un problema serio en mis relaciones, me gusta
lo inalcanzable, los desafíos, lo imposible, y cuando tengo todo muy seguro me
aburro. Pero con él ha sido distinto, él era el compañero que buscaba hace 26
años, él era el hombre con quién me imaginaba envejecer, bailando, escuchando a
Adamo, quizás fue todo una fantasía.
Pero volvamos a lo que compete, ayer, mientras en mi trabajo
sonaba “veleta” de Lucerito –que tema más ad hoc- el me explicaba por whatsapp
porqué no debíamos estar juntos, la razón era obvia, todas las otras excusas
eran simples adornos, que la distancia, que no conoce a mi hija, que es muy complicado.
La verdad más pura son 3 simples palabras “No te quiero”, eso es todo. A pesar
de que si me dijo cosas horribles como que jamás debimos estar juntos y que lo
nuestro nunca fue formal, creo que un “No te quiero” habría sido más efectivo,
me habría terminado de romper el corazón de una, y no de a poco, con un
sufrimiento lento como solía hacerlo.
Pero ya está bueno de llorar, decidí que no importa cuán
vacía me sienta sin él, haré lo posible por estar bien, porque me lo merezco,
porque en esta relación sí puse todo de mi parte, me la jugué, y sufrí, sí,
sufrí mucho, él ha sido la persona que me ha dicho las cosas más horribles,
quien me ha hecho sentir más humillada y con quién me he cuestionado más cosas
en toda mi vida. Tantas veces pensé decirle “just kill me already” y el cómo los
gatos con su presa jugaba conmigo constantemente, pero tampoco es 100% su culpa,
si no hay hombre malo si no hay una tonta que lo aguante, hola, yo soy esa.
Realmente necesito estar bien, creo que 27 años sufriendo es
demasiado y ya me he acostumbrado al dolor y a que la felicidad no es eterna,
por eso es hora de comenzar mi periodo de desintoxicación, y olvidarme de él,
no extrañarlo, no desear sus besos ni caricias, no esperar que me busque porque
sé que no lo hará, no mirar su foto y pensar que es la persona más hermosa del
planeta. Hoy es el primer día sin él, y realmente me siento como el pico.